Ella ha perdido muchas batallas, tantas que no recuerda un número siquiera aproximado. Ha luchado por causas perdidas desde un principio y ha sufrido sin tener que hacerlo. Ha levantado cielo y tierra para encontrar lo que buscaba, ha quemado el bosque de sus dudas, ha destruido los tabiques que levantaban su corazón y ha llorado fuego.
Ella nunca ha admitido una derrota, aún sabiendo que le daría victorias, jamás. Se ha negado a rendirse todas aquellas veces que la vida se lo planteó de forma fácil. Ha rechazado a la tristeza y a la felicidad, se ha quedado un punto muerto. Porque así se siente, muerta.
Ella no cree ser perfecta, a pesar de su fuerza de voluntad y de su coraje. Siempre ha visto en sí misma, escondida, a una persona que corre de los problemas y crea corazas para que no descubran su verdadera identidad.

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