domingo, 6 de enero de 2013

Cobarde. Sí, eso es lo que fui. Eso es lo que fui cuando decidí desaparecer de un día para otro y sin decir nada, porque tenía miedo de que volvieras a jugar conmigo. Entiendo que esa no fue la mejor decisión, pero creo que tampoco la peor. Sé que hubiera sido distinto si te hubiera dado otra oportunidad, pero lo siento, ya me has fallado demasiadas veces y no tengo motivos para volver a creerte. Lo siento de verdad, pero es que el miedo te hace hacer cosas que no quieres. Hoy no me arrepiento, porque quién sabe, a lo mejor huir fue lo mejor. Podrías haber vuelto a romper mi corazón después de todos esos meses que me llevó rehacerlo, y la verdad es que no estoy dispuesta. No estoy dispuesta porque ahora tengo una cosa muy clara: me buscas o me olvidas. Pero no me dejes y me recuerdes, porque si de verdad te importo, coge una chaqueta, abre la puerta y sal a la calle. Si lo haces, sé que me encontraras, porque Te voy a esperar todos y cada uno de los 365 días de cada año.

No hay comentarios:

Publicar un comentario