viernes, 27 de julio de 2012

Hoy no abriré tu ventana esperando que me hables. Hoy no sonreiré cuando vea que te has conectado. Hoy no visitré tu perfil cada 20 minutos. Hoy no voy a mirarte a los ojos, y tampoco voy a sonreír cuando te vea al otro lado de la calle. Hoy no me verás feliz, y tampoco triste. No me verás cerca, ni lejos. Ni me sonrojaré cuando digan tu nombre. Hoy no te abracaré, ni imaginaré que me has dado un beso en el cuello y me cogiste de la cintura. Sencillamente, hoy voy a mirar al horizonte, a perderme en mis pensamientos y sufrimientos. Y, sobretodo, hoy no voy a hablarte.
Lo voy a pasar mal, lo sé; pero no me importa. Ya no me importa llorar. Lo he hecho tantas veces que conozco perfectamente esa sensación. 
¿Pero sabes lo más duro? Que tú no te darás cuenta de que estoy mal, y aunque lo hicieses, no te importaría...

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